Salame Caroyense IG

El Salame típico, es el primer alimento del país en tener la Indicación Geográfica (I.G.), un sello de calidad otorgado por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, la obtención de la Identificación Geográfica permite identificar este producto y protegerlo de imitaciones.

La I.G. le asegura al consumidor que ingerirá un salame representativo de Colonia Caroya y de sus raíces provenientes de la región del Friuli-Venezia-Giula, Italia. Además, este sello denota que el alimento ha sido sometido a estrictos niveles de exigencia y a un protocolo de elaboración.

El turista que visite Colonia Caroya, encontrará gran cantidad de lugares donde comprar salame, pero pocos poseen esta distinción de gran prestigio. Es por esto que deberá agendar como “visita obligada” un recorrido por los Chacinadores I.G. para conocer el proceso de elaboración y deleitarse con los sabores y aromas de este producto típico de esta localidad del norte cordobés.

La I.G. permite:

  • Valorizar nuestra cultura.
  • Garantizar la autenticidad y calidad del salame típico.
  • Proteger el uso de la denominación Colonia Caroya para salames no elaborados en nuestra ciudad.

Características de un salame típico

  • Picado grueso.
  • Embutido en tripa vacuna natural.
  • Longitud: 25 a 40 cm.
  • Diámetro: 4,5 a 6 cm.
  • Aspecto: recto, regular, firme al tacto con cierta elasticidad.
  • Madurado (o estacionado) en sótanos durante un período mínimo de 21 días.

 A la vista, es un salame que se embute en tripa bovina y mediando aproximadamente 25-30 cm de largo, con un diámetro de 40-50 mm una vez que se seca. Derecho y de aspecto regular, el salame debe estar firme al tacto, con una cierta elasticidad, y atado con segmentos de unos 7 cm de largo.

La rodaja de salame tiene un color brillante. Los trozos de grasa deben ser de aproximadamente 0,5 cm de ancho, distribuidos uniformemente. El color característico del producto es un rojo oscuro que no presenta nervios.

Su olor es intenso, aromático y característico recuerda al olor del sótano, componente típico de la arquitectura caroyense y lugar en el que se madura al salame típico. El sabor es característico, especiado, con poca sal y levemente picante. Una de las principales características es el corte, siempre en ángulo, con rodajas finas, pero mucho más amplias que el corte recto habitual.

 

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